Al estar frente a los objetos listo para tomar las fotos comencé a acordarme de las fotos de Gary Perwieler allá en los años 80. La verdad es que aprendí a leer en 1989, pero mi padre tiene un libro de Perweiler como referencia y consulta, al cual recurro constantemente y encuentro muy útil en realidad.
De los todos los chiles que venían en el empaque solo dos estaban bonitos como para tomarles foto, agradecido por el hecho de no tener que regresar al supermercado por más chiles, ya que con ese par me bastaba, me puse a fotografiar.
Se me ocurrió que uno de los chiles podía estar rebanado, en eso estaba cuando, además como individuo que no consume picante (porque nunca me ha gustado), pensé “A ver si es cierto, ¿Qué tan picosos serán estos chiles?”.
La cantidad de capsaicina que tenían estos, fue suficiente para inutilizarme el esófago y lanzar un par de maldiciones a mis ancestros por unos momentos, me pegue una “enchilada” como comúnmente conocemos en El Salvador (esa me salió gratis $0.00), unos minutos más tarde y un par de vasos de agua después obtuve estas fotos.














